martes, 26 de junio de 2007

Discos del S. XXI (VII)

Después de una semana escuchando el nuevo disco de Mr. Adams, Easy Tiger, quería dejar constancia a través de palabras robadas, como suele ser habitual en un servidor, del disco más redondo y perfecto que ha publicado este jodido cabronazo. Palabras robadas a un tipo, Jolbbe, con el que suelo coincidir, en casi todas las ocasiones que comenta un disco.

Las joyas de Gold.

1. NEW YORK, NEW YORK: 10. Guitarra acústica para comenzar, órgano, batería y voz para continuar. Adams utiliza a una de las ciudades más importantes del mundo para construir una excelente canción donde refleja un estado de felicidad no habitual en sus canciones. Es destacable el empleo de metales en los últimos momentos. Como anécdota comentar que el videoclip de este tema se grabó delante de las torres gemelas tres días antes de ser derribadas el trágico 11 de Septiembre, con lo que se convirtió en un himno dedicado a los ciudadanos de Nueva York.

2. FIRECRACKER: 8. La armónica comienza su propio recital en el segundo corte, el piano también hace acto de aparición, junto a la batería y la acústica. Después también aparece el bajo y el órgano. Manteniendo la actitud positiva y alegre, Ryan se desmarca de su comentada actitud autodestructiva para ofrecer una cara distinta a la que suele mostrar.

3. ANSWERING BELL: 8. La primera vez en la que se hacen notar influencias del soul blanco es en la tercera canción, especialmente rico en lo que a instrumentación se refiere: banjo, guitarra acústica, steel y eléctrica, banjo, bajo, órgano y coros (de Adam Duritz). Justo antes de llegar a uno de los puntos álgidos del disco, se persiste en la dinámica positivista de los 2 primeros temas.

4. LA CIENEGA JUST SMILED: 10. Una de las creaciones más conocidas de Ryan Adams es esta bella oda a la tristeza. De forma absolutamente genial, compone una historia tremendamente emotiva y la adorna con una ambientación instrumental realmente enternecedora, melancólica y exquisita. La interpretación vocal es magistral y deja claro quién es Ryan Adams, poseedor de una capacidad de profundización y evocación que muy pocos artistas conocen. Unos preciosos acordes de piano y de guitarra acústica, junto a un excelente ritmo de batería preceden a la dolorida voz de Adams, justo antes de que irrumpan unos preciosos arreglos de cuerda. Impresionantemente buenos los segundos de la guitarra acústica en la parte central en los que se queda a solas. Cuando afirmo que es un genio es por canciones como esta. Quien no la haya escuchado, está tardando en hacerlo. No quedará defraudado. Cuando escuche quebrarse la voz a Ryan cuando dice: "... One breaks my body and the other breaks my soul...", no tendrás más remedio que escuchar el disco entero en busca de otras joyas que estén a la altura de "La Cienega...". Si no ha quedado claro, es una mis canciones favoritas, no sólo de este artista, sino de toda la música que he escuchado.

5. THE RESCUE BLUES: 10. He de advertir que a partir de ahora podría decir de casi todos los próximos cortes que son mis favoritos, porque el nivel general del disco es muy alto. Pues bien, este quinto corte es uno de mis favoritos. Es un grandísimo homenaje al blues, en el que predominan el piano, la batería y la guitarra eléctrica, sin duda esta última en una de sus más brillantes intervenciones. Los coros son excepcionales y hacen de esta canción un estupendo ejemplo de este magnífico estilo musical. No hay más remedio que destacar otra vez la interpretación de Adams, ya que vuelve a sorprender con una versatilidad inverosímil. El final instrumental es precioso. Muy recomendable.

6. SOMEHOW, SOMEDAY: 8. A modo de paréntesis, Adams aparca el ritmo nostálgico y decadente para volver a la vía luminosa de los primeros temas. Da un nuevo giro a su interpretación, de forma que a veces uno se pregunta si canta el mismo artista que hace dos canciones. Destaca aquí también el órgano, la batería, la guitarra acústica, el piano y la guitarra eléctrica. Es muy reseñable el estribillo, el momento en el que se funden todos los instrumentos.

7. WHEN THE STARS GO BLUE: 10. Cuando antes calificaba a "La Cienega..." como una de las canciones más conocidas de Ryan Adams, tenía en la mente este "When the stars go blue" como tema emblema de su estilo. Incluso ha sido versionada por The Corrs y Bono (Andrea es la pareja de Ryan). El aire decadente y depresivo vuelve a marcar el tono de esta frágil composición, con una interpretación tan sentida que parece que la voz vaya a romperse en mil pedazos en cualquier momento. Especialmente emotivo es el estribillo, con esos tristes susurros que se acaban consumiendo como si fuera el último soplo de aire que le queda al cantante y que supone uno de los instantes más brillantes de toda la carrera de Adams, hasta el punto de que en mi opinión aún no ha hecho una canción mejor que esta, a pesar de que hay muchas que están casi a su altura, si tenemos en cuenta su talentosa y prolífica creatividad. Una dolida voz es secundada por una tímida guitarra acústica al comienzo, para ir sumándose poco a poco el resto de instrumentos: el bajo, las programaciones, la batería y el piano. No hay duda de que es una de las canciones más bellas que ha creado el bueno de Ryan. Imprescindible.
8. NOBODY GIRL: 10. De nuevo guitarra acústica, órgano y batería inician el corte, que aparentemente va a ser uno de los más relajados de todos. Se suman la voz y la guitarra eléctrica y van construyendo un ritmo tranquilo, sin sobresaltos, en los que el cantante deja por los suelos a su antigua pareja (pobre Winona). Así transcurren los primeros tres minutos y medio, hasta que la guitarra eléctrica del propio Ryan toma las riendas, primero durante solo unos segundos y volver a soltarlas, pero más tarde para no dejar de atronar y darle un giro de 180 grados al tempo de la canción, sobre todo a partir de los 5 minutos (dura casi 10). De ahí al final, prácticamente es un monólogo de guitarrazos, con la secundaria aportación de los coros de Chris Stills y de Ethan Johns. La manera que tiene este tema de ir ganando intensidad poco a poco es magnífica y como es de una duración tan extensa, al final casi no recuerdas el sonido tan sosegado de los primeros minutos. Una genialidad más de Mr. Adams.

9. SYLVIA PLATH : 8. En un guiño a la escritora Sylvia Plath, se retoma el ritmo tranquilo de algunas de las canciones de "Heartbreaker". Tan sólo un piano y un tímido violín dan forma a esta apagada canción, en la que el norteamericano cita nuestro país por única vez hasta ahora. No es de los momentos más brillantes, pero es una canción digna de este disco.

10. ENEMY FIRE: 9. El intimismo anterior contrasta con el décimo tema, un fuego enemigo que desprende guitarrazos por todas partes, tantos que prácticamente parece estar hecho para el lucimiento del Ryan Adams guitarrista y no de su faceta de intérprete. Lo secunda una batería que también adquiere un protagonismo especial y un bajo. Personalmente me encanta, la encuentro una canción muy enérgica en comparación con la dedicatoria a Sylvia Plath y sirve para relanzar el disco, que ya va por la decena de temas y al que aún le quedan otros seis, para disfrute de todos los que estén escuchando el disco con intensidad. La letra es muy corta, ya que se centra en el apartado instrumental, pero es buena.

11. GONNA MAKE YOU LOVE ME: 8. Adams vuelve a cambiar de tercio al abordar un tema auténticamente country. Podría haberse incluido perfectamente entre los temas rápidos de Heartbreaker. Guitarra acústica y eléctrica, bajo, batería y órgano dan forma a uno de los cortes más conocidos de Ryan pero esta vez no por su calidad, que también, sino por haber sido incluida en la BSO de la película "Sweet Home Alabama". El film es absurdo y bastante malo, pero la canción sí que merece la pena.

12. WILD FLOWERS: 10. A estas alturas del disco, cuando casi todos los demás suelen decaer y colocar canciones mediocres, Ryan introduce la primera de las dos gemas que vienen a continuación y que corren el riesgo de pasar desapercibidas si el oyente está ya algo cansado después de tantas canciones. Si es así, aconsejo que se haga un descanso antes de prestarle la atención que merece "Wild Flowers", una canción extremadamente sutil y delicada, pero extremadamente buena. La acústica de Ryan da paso a su frágil voz, que parece más afectada que nunca, apenas se escuchan sollozos de un alma en pena. Pasado el primer minuto, el bajo, la batería y las cuerdas comienzan a sonar discretamente, hasta fundirse en el estribillo. Puede que no esté entre las preferidas de mucha gente, pero para mí tanto esta como la siguiente canción son de las mejores que le he escuchado a Adams.

13. HARDER NOW THAT IT'S OVER: 10. Esta es la segunda joya "oculta" a la que hacía antes referencia. Es similar a la anterior, diría que son hermanas gemelas, sin duda ambas son de una calidad extrema. Quizás lo que las hace diferentes es la nuevamente magistral interpretación vocal de Ryan, sobre todo en el estribillo, cuando alarga las notas de esa forma tan emotiva. A conseguir ese efecto acompaña la guitarra steel, además de la acústica, batería, las cuerdas (que arreglos tan sutiles), el piano y la mandolina. Es realmente precioso el solo final de guitarra eléctrica, en un nuevo acercamiento al blues. Una verdadera maravilla.

14. TOUCH, FEEL & LOSE: 10. Para demostrar que las últimas canciones son tan buenas como las primeras, Ryan cambia de palo por enésima vez y se pasa al soul. Este es el guiño más claro a Van Morrison al que hacía referencia al principio de la opinión. Tras el par de gemas intimistas, viene ahora algo distinto, marcado por la guitarra eléctrica, la batería y los coros que aparecen en el estribillo, cuando más intensa es la instrumentación. Lo más novedoso es la aparición de trompeta y saxofón, los instrumento que hacen tener al malhumorado pero genial irlandés en la cabeza. Desde luego, la letra es mucho más cruel que las anteriores, da todo un repaso a una pobre chica que, por lo visto, fue bastante ingenua.

15. TINA TOLEDO'S STREET WALKIN' BLUES: 8. Y vuelve a cambiar de estilo. Esta vez le toca de nuevo al combo blues- country - rock que tanto le gusta a Ryan Adams. Un tempo alejado de la tónica de los últimos temas, vuelve al ritmo acelerado que no se escuchaba desde "Gonna Make you love me". Muy acertada de nuevo la guitarra eléctrica, a la que acompaña el piano, la batería, la guitarra slide y los coros. Destaca el momento en el que, hacia los 3 minutos, se queda a solas Ryan y su corista para volver con toda la fuerza, para culminar con un agitado ambiente, con la guitarra desmelenada.

16. GOODNIGHT, HOLLYWOOD BLVD: 8. Si el viaje de "Gold" comienza en Nueva York, concluye en la costa oeste, en Los Ángeles. Para la despedida, Ryan Adams vuelve a recuperar el sonido pausado y vuelve a confiar en el piano y los arreglos de cuerda para decir adiós, aunque por suerte solamente es un hasta luego. Como ya hiciera en su debut, vuelve a concluir su segunda obra con una canción calmada. Hasta la próxima Ryan, ha sido un placer.


"Gold" es un disco obra de un roquero de raza. De uno de esos tipos que viven a tumba y corazón abiertos, sin reparar en los frenos que la gente corriente pisa a menudo. Él es de esa otra gente: de la que no espera al sábado por la noche para montar una fiesta en cualquier lado, preferentemente en la casa de otro. De la que fuma, bebe, se droga y escribe canciones como si cada día fuese el último. Y de la que debajo de su pinta y maneras de duro, esconde un corazón que se rompe a la mínima sacudida (Enrique Martínez).


domingo, 24 de junio de 2007

Noche de San Juan

Con frecuencia intentas seguir los mismos pasos, que en anteriores ocasiones te llevaron al lugar deseado... pero esta vez sabes que llegar, va a ser tarea complicada.

Miras atrás, recordando aquellas tardes en las que tu única preocupación, era como salir de casa burlando la vigilancia de tus seguratas. Era complicado, pero siempre acababas en el lugar soñado: un mar azul rodeado por los dos lados de alfombras verdes, con descosidos abujardados a uno de los lados; una alfombra roja, que en determinadas ocasiones, convertíamos en nuestra particular tierra batida de París, pero que en el fondo sabíamos que siempre sería nuestro Bernabeu; o aquellas excursiones monte a tráves, donde los vamos azules, siempre volvíamos de regreso con una sonrisa de oreja a oreja.

Con el paso de los años, ese mar azul se convirtió en una "piscina municipal" y la alfombra roja en un "polideportivo municipal", también con el paso de los años, ya no teníamos que burlar las medidas de seguridad de "Casa Remedios", a pesar de todo ello, siempre seguías encontrando ese lugar al que querías llegar. Con el paso de los años también has cambiado tu viejo reloj analógico Sanyo por un tremendo Festina (con el precio del puto Festina, te comprabas quince Sanyo), has cambiado tu larga melena (sacudida por el vientecillo de la libertad) por una caída de pelo que con resignación, empiezas a lucir alegremente, has cambiado las madrugadas de El Roblecito por las madrugadas entre losas centenarias de Oregon... has cambiado tu vieja BH naranja de cross por un TDI negro mágico, has cambiado tus ahoras por imágenes en multicolor...

Ahora te levantas por las mañanas, deseando encontrar algún jodido lugar en el que quedarte... te miras al espejo, pero te sigues viendo más perdido que un náufrago al que no le quedan islas para naufragar.


Escuchando Chove En Santiago de Luar Na Lubre

jueves, 21 de junio de 2007

Easy Tiger... huele a discazo

Me acaba de pasar mi camarada de currelo, el Easy Tiger de Ryan Adams, recien bajadito de Santa Mula, voy por el sexto tema y huele a pequeña obra maestra. Creo que merece la pena, o bien bajarselo o comprarlo directamente en la tienda de discos que este más cerca de tu casa.

domingo, 17 de junio de 2007

Viva el país de Cervantes

Viernes 8 de junio-1er intento: a las doce y media de la mañana, tras las advertencias de mi compañero de currelo, me dirijo a la comisaría de Oregon dispuesto a denunciar el robo de mi DNI (bueno, lo había perdido, pero a uno le jode pagar tasas al estado). Llegó a la comisaría y noto la sección de expediciones de DNI, muy cambiada respecto a mi última visita en 2005 para la renovación del mismo. Esta vez me encuentro que se encuentran habilitadas 12 mesas, un marcador electronico indicando el nº de turno, pero bueno, ese mismo marcador me informa de que Información se encuentra en la mesa nº 13. Me dirijo hacia esa mesa, pero mi sorpresa es que esa mesa estaba vacía (supongo que el/la funcionario/a de turno estaría realizando en ese momento la compra de víveres para el largo fin de semana que teníamos por delante). Agradezco desde aquí la amabilidad de la funcionaria de la mesa nº 12, que amablemente me invitó a visitar la comisaría de nuevo el siguiente lunes a las nueve de la mañana.

Lunes 11 de junio-2º intento: me levantó temprano, dispuesto por fin a recuperar mi identidad. Llego a Oregon temprano, pero la mala suerte hace que no encuentre estacionamiento para mi TDI hasta la nueve de la mañana. Apuro el paso para llegar lo más rápido posible a la comisaría, donde nuevamente y de manera totalmente agradable la funcionaria que da la vez, me dice con cara de asombro, que para hoy ya no hay números, que lo intenté nuevamente el siguiente día, y que a ser posible, torture más a mi cuerpo, y procure llegar a las ocho de la mañana a Oregon y guardar cola (no me lo podía creer, y mi paciencia se estaba agotando), lamentablemente supongo que son los daños colaterales que tenemos que sufrir derivados de las altas tecnologías. Por lo menos aproveche el madrugón para dejar las fotos echas para el siguiente día.

Martes 12 de junio-3er intento: ante mi negación a torturarme una mañana más, castigando a mi cuerpo con una hora menos de rozamientos con Morfeo, decidí hacer dormida en el nº 2 de la calle Jose Angel Valente do Casar. A las 7.30 de la mañana unos gritos que ya empezaba a echar de menos, volvían a romper mi idilio con Morfeo, a pesar de ello, mi cuerpo se resistió media hora más, pero volvieron los gritos y no quedaron mas cojones que levantarse. Ducha rápida, café con leche (excesivamente cargado para mi gusto), y carrera hacía la comisaría. Cuando llegue (maldecí a mi pereza)… había por lo menos setenta personas en fila india guardando cola para colmo de mi desesperación. Por lo menos me había acordado de meter el emepetres en el bolso, por lo que estuve acompañado durante la media hora de espera por el flaco, y un par de winstons. También observe como una miserable cola, es capaz de sacar lo peor de cada persona, y cuando estaba a punto de retirar mi amado número, tres señoras que estaban por delante mía, empezaron un bananero ataque verbal entre ellas, lo que favoreció mi situación, y me permitió adelantar tres posiciones en la cola, puesto que la simpatica funcionaria que daba la vez, las mando al final de la cola. Ya tenía el nº 68, en mis manos, acompañado de la indicación de la amable funcionaria –estate por aquí a las once y media-. Un par de cafés en dos cafeterías cercanas a la comisaría, y a las once y media estaba clavado como una punta otra vez en la sección de Expedición de DNI’s. Para mi desesperación, aun andaba la cosa por el nº 60, me senté con cara de resignación, y otra vez en compañía del flaco, esperar media hora mas. Por fin llega el turno del nº 68, más rápido que Fitipaldi me dirijo hacia la mesa nº 5, donde una funcionaria pone una sonrisa maliciosa cuando le digo que el motivo de la expedición del DNI es por sustracción, y para mi mala suerte, esta me advierte que por tal motivo, se guarda la fecha de renovación del anterior, y mi próxima visita a dicha Sección será en tres años.

Salí de la comisaría con la sonrisa del niño al que le acaban de comprar unos zapatos nuevos, y con la esperanza puesta, en que la siguiente visita a dicho lugar no sea tan traumática.

miércoles, 13 de junio de 2007

Kamikazes enamorados: entrega nº 6

Ahora González desnuda una vez más sus sentimientos componiendo uno de los temas más brillantes del disco. Profundiza en su estilo compositivo y su personal visión de las relaciones. De ello resulta una de sus ya clásicas interpretaciones a voz, guitarra acústica y armónica que invita a reflexionar sobre la debilidad de las cosas y la fugacidad del tiempo. Magnífica melodía y maravillosa letra. Juntas crean un halo de tristeza y melancolía verdaderamente embriagador.


"Polvo en el aire si emprendo el camino,
tierra y cristales si no puedo más.
Todo tiene el color de lo que aún está vivo.
Polvo en el aire, mi estrella fugaz, mi amiga..."


Goear sigue sintiendo las molestias, aún asi personalmente me gusta más la versión del Ajuste.

lunes, 4 de junio de 2007

Kamikazes enamorados: entrega nº 5

"Es la canción que me hubiera gustado escribir" (Joaquín Sabina).

Creo que estas palabras no vienen de una persona cualquiera, sino más bien se trata de una opinión bastante autorizada en el mundo de la música en España. El ritmo se aligera un poco en el quinto tema, muy influenciado por el country sureño estadounidense. Pancho Varona vuelve a poner voz, pero lo que más destaca es la guitarra slide de Carlos Raya y la percusión de Tony Jurado. Tiene además un sorprendente cambio de ritmo hacia la parte central. Un mensaje del Quique más canalla. Por eso mismo no sorprende que le guste tanto a Sabina..."

"Te lo dije, no te fíes de la pinta de buen chico.
Te lo dice el pequeño desastre que origino.
Sólo quise quedarme un rato contigo,
sólo quiero quedarme un rato contigo."


Versión ajuste de cuentas, porque en estos momentos GOEAR lo siente mucho, pero la subida de archivos está desactivada temporalmente, estamos mejorando el servicio

viernes, 1 de junio de 2007

Pequeñas Obras Maestras (Mayo)


  • Temptation - Live At The Montreal Jazz Festival - Diana Krall

  • Days Like This - Days Like This - Van Morrison

  • Fly Me To The Moon - It Might As Well Be Swing - Frank Sinatra & Count Basie

  • International Echo - The River In Reverse - Elvis Costello & Allen Toussaint

  • If You Were Coming In The Fall - No Promises - Carla Bruni

domingo, 27 de mayo de 2007

Ladies and Gentlemen’s… Mr. Van Morrison

Quede dicho desde el principio, que el pasado 19 de mayo, asistí probablemente a uno de los mejores conciertos que veré en vida.

A las cinco y media bajé a Oregon recoger a las Manolitas, teníamos una baja (el camarada de Territorio Comanche, era baja de última hora). A las siete y media ya divisábamos Santiago desde la AP9, esta vez el TDI iba a las manos de una desconocida, pero como en anteriores aventuras, se portó bien. Dejamos el coche en los alrededores, y gracias a las instrucciones de un oriundo, que nos mandó por un atallo, en diez minutos ya estábamos a la entrada del Multiusos.

Nos sentamos en nuestras butacas a las ocho menos diez (otro camarada del Territorio Comanche me había advertido de la puntualidad de Van, de su mal carácter y de de lo corto que se nos haría). Un… Ladies and Gentlemen’s, Mr. Van Morrison por megafonía, sonó a las ocho en punto… jodida puntualidad británica. Lo que vino a continuación fue una hora y media inmensa de jazz, blues, country (mucho country) y rock. Hacia mucho tiempo que no disfrutaba tanto, para mi fue como estar una hora y media en el puto paraíso (si es que existe) y al cuarto tema (creo) ya había cubierto mis expectativas, y si Mr. Van hubiera decidido largarse del escenario al final de ese tremendo Days Like This, me hubiera ido con una sonrisa de oreja a oreja. La banda de nueve músicos que le acompañaba sonó de autentico lujo y sonaron también entre otros, Bright Side Of the Road, Have I Told You Lately, Domino...

Pero lo mejor llegó, cuando sobre las 21:20 Van abandonó el escenario antes de acabar el último tema, para reaparecer al instante tras los primeros acordes de Brown Eyed Girl, en ese mismo instante pusó en pie a todo el Multiusos (cinco mil morrisianos según la prensa gallega). Y como hacen los grandes toreros, para rematar la faena, atacó Gloria para poner el punto y final a esa hora y media de jodida buena música a una audiencia totalmente entregada a Van. Que a título personal me pareció el mejor colofón que Van podía haberle puesto, aunque me quedo clavada la espina de no haber podido escuchar Real Real Gone.

Salimos del multiusos con la anterior citada sonrisa de oreja a oreja, esperando volver a encontrarnos con Mr. Van Morrison, no sin antes haber jodido un indicativo de prensa para el autor de Reinventario. De regreso a casa, a mitad de camino, unos bocatas de tortilla… y con la mente puesta (a ver si no hace falta una tercera vez) en los
Stones.


Escuchando Brown Eyed Girl de Van Morrison

viernes, 18 de mayo de 2007

Kind of Blue

Debió ser en octubre del año 2003, recién diplomado, cuando tras la insistencia del jodido pez espada, entré en Peggy Records, dispuesto a darme un chapuzón en esa música endiablada que nació allá por el año 1916 en el Schiller’s Café de Chicago. Le pregunte al dueño que disco me recomendaba, ya que nunca me había parado a escuchar esta música con el detenimiento que se merece, y era el primer disco que me compraba de jazz. El se dirigió hacía un estante sin mediarme palabra, cogió un cd, se dio la vuelta y me dijo –llévate este (tenía entre sus manos el Kind of Blue), y si en un par de semanas no te convence me lo devuelves, pero te advierto que si no te gusta este disco, mejor que abandones este barco-. Desde estas líneas, quiero agradecerselo nuevamente al pez espada, y bendecir el día en que salí de Peggy Records con el Kind of Blue entre mis manos.

He leído y requeteleído que es uno de los discos más importantes de la música, el disco más importante del jazz, críticas que te dejan sin palabras... Lo único que puedo decir de este disco, es que te engancha a la primera, que no te aburres de escuchar, que puedes pasarte una noche entera escuchándolo una y otra vez acompañado de una cajetilla de winston y una botellita de Jack Daniel's. Y que probablemente todas esas críticas que te dejan sin palabras, habrías matado por firmalas tú.

Y me he preguntado también, porque es tan importante este disco en la historia de la música, y hace un par de meses encontré una respuesta que me gustó… y mucho, “Más allá de ser la constatación del Cool Jazz. Más allá de ser el disco más vendido en la historia del jazz. Más allá de que, por primera vez, aparecieran todos los nombres de los músicos en la portada. Más allá de todo esto, expresa a la perfección el tipo de azul que hay dentro del jazz. Una escucha el disco y pasa por todos los estados de ánimo que han rodeado al maravilloso mundo del jazz. Y es que, el jazz, es mucho más que un tipo de música, es mucho más que un tipo de azul. Se tiene, o no se tiene. Al final de todo, se trata de eso, de tener o no tener "blue", de tener o no tener "jazz"”.

Y todo esto, viene a cuento de que más o menos a finales de este año, una de mis nenas favoritas, Sylvia, me va a convertir en tío a mis ya veintiocho arañazos aun sin desgastar. Y es que la churumela que va a tener, va poder fardar desde el primer segundo de su vida… de tener “blue”… de tener “jazz” corriendo por sus venas, gracias al Kind of Blue que un servidor piensa poner entre sus manos, eso sí, espero que a cambio de una sonrisa endiablada de eterno agradecimiento.

“Kind of Blue es un momento definitivo en la música del siglo XX”.


Escuchando Freddie Freeloader de Miles Davis

martes, 15 de mayo de 2007

Kamikazes enamorados: entrega nº 4

Quique González se reconcilió con su propia ciudad escribiendo esta canción sobria y sosegada, donde lo más destacado sin ninguna duda es la intervención de Rebeca Jiménez, que hace gala de una voz preciosa, algodonal y suave. Aguardo impaciente que edite un disco en solitario para deleitarme con su delicada entonación. Me parece una de las mejores cosas de "Kamikazes". Musicalmente, sigue el destello de los anteriores cortes, con un predominio del piano, el pedal steel y la guitarra acústica.


"Calles de Madrid, no me esperaban,
vientos de poniente junto a Jimmy Page.
Tienen que vestir telas de plata,
negritas sin hacerse oír..."

lunes, 7 de mayo de 2007

Veintiocho

El veintiocho (28) es el número natural que sigue al 27 y precede al 29. El 28 es un número compuesto, que tiene los siguientes factores propios: 1, 2, 4, 7 y 14. Como la suma de sus factores es 28, se trata de un número perfecto; concretamente el segundo, después del 6 y antes del 496. El 28 es el séptimo número triangular, después del 27 y antes del 36. Febrero, el mes más corto en el calendario gregoriano, tiene 28 días en años no bisiestos. Hay 28 fichas en el juego del dominó. Esto se debe a que es un número triangular. Los alfabetos danés y sueco tienen 28 letras...

Otro 7 de mayo más, 28 arañazos de piel roja ya, y con la misma jodida sensación de que todo sigue igual...Eso sí, que me quiten lo bailao este último año: he visto al Flaco por triplicao, al Pájaro Mojado por primera vez y dos veces a falta de una, a Josele, a Elliott Murphy...y he tenido la suerte de compartir escenario, dos veces con el alfarero del viento, junto a mis camaradas de Territorio Comanche.

Esperemos que doxe nun ano, todo siga por lo menos igual...


Escuchando Fast train de Van Morrison.

sábado, 5 de mayo de 2007

Pequeñas Obras Maestras (Abril)



  • Soy Un Ser Humano - Los Enemigos - Obras Escondidas

  • Runaway Train - Soul Asylum - Grave Dancers Union

  • J'ai Deux Amours -Madeleine Peyroux - Careless Love

  • What's Going Go - The Dirty Dozen Brass Band - What's Going Go

  • What A Wonderful World - Louis Armstrong - What A Wonderful World

  • 16 Shells From A Thirty-Ought-Six - Tom Waits - Swordfishtrombones

jueves, 3 de mayo de 2007

Fila 15...



...butacas 46, 48, 50... Multiusos Fontes do Sar - Santiago de Compostela

VAN MORRISON - 19 de mayo de 2007



Otro más para la saca...